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Artefacto Digital VII | «Décimas de Canto y Agua»

POESÍA | Continúo compartiendo, cada mes y en exclusiva para mis mecenas, mis artefactos poéticos digitales. Hoy le toca el turno a «Décimas de Canto y Agua», mi séptimo Artefacto Digital.

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Juanlu Mora
jul 12, 2026
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— Acceso a la lectura y visualización del artefacto digital «Décimas de Canto y Agua»

Hoy comparto contigo un nuevo Artefacto Digital, una de esas piezas creativas en las que mezclo poesía e informática. Ya he publicado por aquí tres de estas propuestas:

Artefacto Digital I : Soneto Dicotómico de la Nada y el Todo
Artefacto Digital IV : Rayuela Poética
Artefacto Digital VI : Tempo: 60 palabras

Hoy publico en mi plataforma el séptimo de estos artefactos, titulado «Décimas de Canto y Agua».


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El origen de esta pieza creativa es, en realidad, analógico. Te cuento.

Uno de mis conciertos/recitales en mi querido Café Libertad 8 lo concebí como un pequeño homenaje a la décima espinela. Concretamente, tuvo lugar el 23 de octubre de 2019. Gran parte del repertorio estaba formado por obras, poemas y canciones escritos utilizando esta estrofa.

No contento con eso, decidí escribir para la ocasión una colección de versos cuya temática giraba en torno al canto y al agua.


PRESENTACIÓN DEL ARTEFACTO


Concretamente, escribí seis colecciones de versos.

Cada una de ellas estaba compuesta por seis versos octosílabos con un mismo esquema de rima; es decir, todos los versos de una misma colección compartían la misma rima.

Imprimí cada colección en una hoja independiente: seis hojas en total.

Llegado un momento del concierto, pedí cuatro personas voluntarias. Cada una eligió al azar una de aquellas seis hojas y se situó junto a mí en el pequeño escenario.

El objetivo era mostrar la estructura de una décima y su célebre distribución:

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El juego era muy sencillo: cada vez que acercaba el micrófono a una de las personas voluntarias, debía leer en voz alta uno de los versos de su hoja, elegido al azar. La única condición era no repetir ninguno de los versos ya leídos.


En mi cabeza, el primer voluntario era «a»; el segundo, «b»; el tercero, «c»; y el cuarto, «d».

A partir de ahí, comencé a señalarlos siguiendo el patrón de la décima:

Primer voluntario.
Segundo voluntario.
Segundo voluntario.
Primer voluntario.
Primer voluntario.
Tercer voluntario.
Tercer voluntario.
Cuarto voluntario.
Cuarto voluntario.
Tercer voluntario.

Al terminar, entre todos habían recitado una décima.

Después repetí el ejercicio, cambiando el orden de las personas voluntarias para dar lugar a una nueva décima.

Aquí te dejo un breve vídeo de aquel momento, a modo de demostración.

Agradezco a los valientes voluntarios que no sabían a lo que se enfrentaban: Rodolfo Orozco (a), Juan Portillo (b), Karma Olivié (c) y Ernesto Arango (d). Y a mi hermano Rafa Mora que lo grabó.

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