Aquí está el tercer episodio del pódcast de HABITÁCORA.
La tercera habitación.
Hoy quiero compartir contigo, en versión recitada, los dos poemas de mi autoría que publiqué en este espacio durante el mes pasado.
Se trata de los poemas “Mamá nos regala un poema” y “De aquí a mil años”.
Dos poemas muy especiales para mí. Sobre todo el primero de ellos.
Durante los últimos días de mi madre antes de su partida, ya en el hospital, mientras le tomaba la mano, empezó a mostrarse un poco inquieta. En un momento dado, me soltó la mano y empezó a acariciar la manta y la sábana que arropaban su cama, mientras, con los ojos cerrados, decía acariciar unos pájaros en la orilla. Yo le hacía preguntas. Por eso llegué a saber que eran dorados esos pájaros. Mi madre elevaba su mano derecha hacia el aire, como queriendo tocar o atrapar esos pájaros que solo ella veía. A mí me pareció estar en un sueño infantil de mi madre, pero luego tuve la certeza de estar en un poema que mi madre estaba dibujando para nosotros. Fue un momento mágico, triste pero hermoso, que luego transcribí para mi padre y mis hermanos.
El poema “De aquí a mil años” nació para quitarle importancia a nuestros egos, a nuestros pesares; nació para relativizar nuestra existencia, pero también nació para abrirle la puerta a que determinados sentimientos o determinadas emociones para con quienes amamos, sean eternas, aunque nadie sepa de dónde salen, o a quién pertenecen.
Gracias por la escucha y por tu tiempo.
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