Mamá nos regala un poema
POESÍA | Una sola vez he tenido la sensación de estar dentro de un poema. Fue un momento triste y bello junto a mi madre, un par de días antes de su partida. No lo olvidaré nunca.
Disponible para su escucha en el Episodio T1E3 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.
Mamá nos regala un poema.
La manta como un pájaro. La manta como el agua.
Un pájaro dorado que emerge desde el dedo índice del sueño, y nada y juega en el agua, que es la sábana. La sábana de un mar que existe en ella.
Pero la sábana no, Mamá. Que no la sábana: la manta. La manta es el pájaro dorado y no otra liturgia.
Mira, Papá, mira cómo tu esposa acaricia el pájaro dorado.
Mira, Rafa, mira a Mamá observando a los pájaros jugando en el agua.
Yo también miro y guardo este instante en mis puentes para luego escribirlo.
Llega, Nacho, llega pronto, hermano, que te dé tiempo a mirar la belleza de este gesto: Mamá acariciando un pájaro melado y brillante dentro del agua.
Ojalá pudieras ver cómo Mamá besa a Pili y, entre las dos, no dejan que se escape la esperanza. Mamá la retiene en sus labios mientras balbucea, con voz santa, su horizonte de aves.
Mira, María José, mira a Mamá en la orilla, junto al agua de sus áuricos pájaros: qué niña se ve, qué niña está, qué niña es Mamá, qué niña hermosa jugando a los atardeceres.
Mojada, se alza en su mano la vida entera, que parece una manta si Mamá la acaricia.
Y la lleva a la boca para besarla, para decirnos que, en su boca, el agua se hace sábana y los pájaros se hacen agua, mientras revolotean las manos pequeñas de Mamá por la habitación quinientos diez de un edificio blanco.
La manta se eleva con sus alas doradas frente a nuestros ojos.
Y ahí, ahí —y no en otra liturgia— está el poema.
Mientras el agua sigue haciéndose sábana, cada vez más blanca y cada vez más blanca, para que jueguen pájaros dorados que solo Mamá ve, pero que nos cuenta con su hilo de voz —un hilo de oro y de ternura que atesora esa generosidad tan líquida y tan suya—, Mamá nos regala un poema.
Miradla, padre, hermanos.
Mirad a Mamá soñando para nosotros pájaros dorados en su lago tranquilo.
¡Qué suerte la nuestra de ser y haber sido el sueño de una madre de agua!
Disponible para su escucha en el Episodio T1E3 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.


Muchas gracias, Juanlu. Es hermoso dentro del dolor.
Gracias por compartirlo JuanLu! Abrazo grande.