La espiral
Nace una espiral invisible de luz,
como un ciclón horizontal y creciente,
desde el centro de mi pecho
y en dirección a ti,
dondequiera que te halles
justo ahora.
Viaja por el aire
a una velocidad indefinida,
—la necesaria para hacernos ver
que unifica dos almas.
Cuando el primer disco de esa espiral,
el disco superior, el más amplio,
alcanza la mitad del trayecto
que nos separa,
allí se mantiene
y entonces
abandona mi pecho el epicentro
y se dirige hacia el ciclo original,
en un movimiento uniforme,
replegándose la espiral
como un muelle de aire
que se reúne en el medio
con el aro primero,
formando un solo plano
circular, vertical
y entonces
lo atraviesa por dentro
y continúa viaje el núcleo de la luz,
avanzando en tu búsqueda,
dejando atrás una estela decreciente de anillos
y expandiéndose de nuevo la espiral inversa
hasta alcanzar tu pecho,
en donde se acomoda.
Y ese anclaje sutil
provoca que la elipse inicial,
que aún se mantenía sostenida en el aire
a mitad de camino,
de nuevo se repliegue hasta alcanzarte,
siguiendo al epicentro,
arrastrando consigo todo el rastro redondo,
recogiendo a su paso cada curva encendida.
Y a ti llega.
Y en tu interior finalmente reposa.
Esa espiral invisible y lumínica
que viaja entre nosotros:
amor se llama.
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Para los suscriptores de pago, nueva canción inédita: «Pequeños milagros». Como siempre, contaré la historia de la canción y compartiré, aparte de la maqueta producida en mi estudio, algún material audiovisual que contextualice esta pieza.
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