Bienvenida, bienvenido.
Aquí nace este espacio, Habitácora, como un lugar de lectura y de escucha sin prisa.
Estos apuntes míos no buscan actualidad ni ruido. Son mi lugar de reposo, de pensamiento y de trabajo creativo sostenido. El sitio de mi recreo, que diría mi admirado y añorado Antonio Vega. Una forma de acompañar la obra mientras se hace.
Aquí compartiré textos que no siempre encuentran su lugar en las redes: poemas breves y largos, canciones, recitados, reflexiones sobre mi proceso creativo, recomendaciones y trabajos inéditos.
Algunas de estas piezas creativas se publicarán en abierto. Otras —quizá más personales, más reflexivas o que requieren una mayor elaboración— vivirán en el espacio de suscripción, donde podrán desplegarse con más tiempo y más capas, a veces acompañadas de sonido, imagen o vídeo.
Comienzo compartiendo el soneto que más he recitado a lo largo de mi vida y con el que suelo abrir mis recitales: “La cicatriz bajo la herida”, un poema que me sirve como carta de presentación, una vez más.
Disponible para su escucha en el Episodio T1E1 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.
Yo soy la cicatriz bajo la herida.
Esqueleto que va pidiendo paso.
Amanecer que nace en el ocaso.
La muerte que vendrá. También la vida.
La pausa tras la prisa detenida.
Soy el eco que llega con retraso.
Un silencio prudente. Un por si acaso.
Instante sin ahora ni enseguida.
Si me dicen morir, toco madera,
pero no de ataúd, sino de cuna.
Al otoño le llamo primavera.
Si me veo pasar, cambio de acera.
Si me dicen soñar, toco la luna.
Yo soy lo que no soy, aunque lo fuera.
Disponible para su escucha en el Episodio T1E1 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.
Gracias por pasar. Puedes leer, quedarte o volver cuando lo necesites.







