«El nombre de la luna» y «Melancolía»
POESÍA | Dos textos líricos manchados por la melancolía. Dos poemas sobre la pérdida, la memoria y la añoranza por habitar, por querer habitar siempre, otra parte del tiempo.
EL NOMBRE DE LA LUNA
Y siguieron llegando los días sin que yo los pidiera, alejándome, con su tránsito rítmico, de aquella madrugada.
Continuaron girando las estrellas, los planetas, las galaxias, esa firme expansión del universo, a pesar de que, con Ella, se fue también la música, dejando todo aquel desastre dinámico y caótico allá en el cielo, como un baile silente y sin sentido.
Siguió también lloviendo, claro, como ya llovió antes, como siempre lo había hecho, pero era diferente la tristeza invocada por esa lluvia. Las plantas y los árboles notaron en sus propias raíces que el barro era distinto, que la tierra era otra.
Ellos siguieron pronunciando mi nombre como si tal cosa: familiares y amigos, los bancos, las aseguradoras, Hacienda, los carteros… Pronunciando mi nombre sin saber que, en mi nombre, la muerte había clavado su primera lanza.
Tan solo la Luna. La Luna tan solo supo bien darse cuenta de mi espanto. Y, en un instante aciago, me ofreció, generosa, uno de sus rayos, que fue bálsamo y brújula para andar sereno por la noche oscura.
Yo lo tomé en mis manos, aquel rayo sagrado y entusiasta, y supe que la Luna, anónima hasta ese momento, se llamaba Pilar, como mi madre.
MELANCOLÍA
I
Sigo siendo lo aún no sido.
Sigo siguiendo el compás
de un metrónomo sin más
cadencia que lo intuido.
Sigo buscando el sentido
por dentro a este transitar
de ritmo ventricular
que se impone sin demoras.
Antes llegaban las horas,
ahora las veo marchar.
II
Ciclos, números, esferas...
¡Sutil circularidad!
¡Qué extraña cosa es la edad
que hace, de sueños, quimeras!
Si acumulo más esperas
solo me queda esperar,
mas no deja de pasar
el tiempo en mi circunstancia
desde la primera infancia
al último suspirar.
III
Un haz de luz llega del sol
en este preciso instante
y no logra atravesarme.
Bucólica emoción.
Melancolía en mi interior
por estar en otra parte del tiempo.
IV
Y así vamos
deshojando las mañanas,
los amores y las luces,
las semanas,
el enemigo y las sombras
y los meses,
el cansancio y el dolor;
pasan los años,
la memoria y el olvido,
y la vida,
deshojándonos
a golpe de segundo,
y no nos damos cuenta.
V
Un haz de luz llega del sol
en este preciso instante
y no logra atravesarte.
Bucólica emoción.
Melancolía en tu interior
por estar en otra parte del tiempo.
Y MAÑANA…
…en la publicación exclusiva para los suscriptores de pago, traeré a la sección VOCES un poema musicalizado de la poeta murciana Aurora Saura.


