De islas y náufragos
POESÍA | Un poema sobre la deriva, la soledad y el amor que nos salva: náufragos e islas, todos a la intemperie.
Disponible para su escucha en el Episodio T1E1 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.
Náufragos, somos náufragos. —El mar es la vida. Nadamos, flotamos, nos arrastra, nos lleva. Cada cual con su ritmo, con sus causas pendientes, con sus honestidades, con su lastre de culpa. Cada quien con sus átomos, con su forma de ser, sus ocultos secretos, sus falsas esperanzas, su aciaga soledad, el torpe desarraigo y ese egoísmo azul de la supervivencia. ¡Qué ternura tan triste nos despiertan los náufragos! ¡A la deriva siempre con relojes por brújulas! ¡Y con la muerte al fondo! Islas somos, islas. —¿Será el mar la vida? Islas que se hunden y se elevan, que se emocionan y tiemblan. Islas que reciben a los náufragos, que les acunan cuando más lo necesitan y les brindan sus frutos, sus playas delicadas, sus riberas tranquilas, su calma y la belleza de sus amaneceres. ¡Cuánta benevolencia nos evocan las islas! ¡Siempre tan generosas con sus manos de arena! ¡A la intemperie siempre su sonrisa de espuma, a merced de las aguas y los fondos! Náufragos, somos islas. Somos la misma cosa. Islas, somos náufragos. Somos la misma cosa. Náufragos ofreciendo nuestra orilla más íntima a otros náufragos que a veces no logran vislumbrar —porque no saben— nuestro mejor atardecer. Islas a la deriva en busca de otros náufragos a quienes guarecer de la osadía de ser náufrago sin ser isla a su vez. ¡Qué ternura tan triste esta ceguera nuestra! Náufragos somos, náufragos. Islas, somos islas. La vida no es el mar: es el naufragio. Y sólo hay una manera de estar vivos aquí: el amor. El amor. El amor con que la isla acoge al náufrago. El amor con que el náufrago agradece la isla. Islas, somos náufragos. Náufragos, somos islas. Somos la misma cosa. ¡Y hay que salvarnos juntos!
Disponible para su escucha en el Episodio T1E1 del Pódcast de HABITÁCORA. Pulsa aquí para escucharlo.


