Artefactos digitales (I): «Soneto dicotómico de la nada y el todo»
POESÍA | Comienzo con este poema digital, «Soneto dicotómico de la nada y el todo», la publicación en exclusiva de mis artefactos digitales, un proyecto que mezcla poesía e informática.
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— Acceso exclusivo a mi plataforma de artefactos digitales
— Acceso a la lectura y visualización del artefacto digital «Soneto dicotómico de la nada y el todo»
Allá por 2015 comencé a dar mis primeros pasos en la poesía digital al mezclar las dos disciplinas que por aquel entonces ocupaban gran parte de mi vida, tanto en lo personal como en lo laboral: la poesía y la informática.
Así fui adentrándome en lo que ya existía sobre este ámbito, que es mucho más de lo que imaginaba en un principio. Las personas que trabajan (trabajamos) en disciplinas como las matemáticas, la arquitectura, las ingenierías o las materias científicas tienen (tenemos, solemos tener) ciertas inquietudes artísticas. Investigué los orígenes de la poesía digital (¡ah, Oulipo, cuánto os debemos y cuánto disfrutaríais de esto ahora!) y fui escribiendo, a lo largo de los años, una serie de poemas que hacían uso de la tecnología. Llegué incluso a establecer una metodología personal de escritura de versos al servicio de la idea técnica de cada poema digital por construir (estoy preparando algunas sesiones de formación al respecto; ya te contaré).
Porque el desarrollo es ese. Igual que en la poesía, llamémosla ortodoxa, puedes escribir con estructura clásica, con verso libre, creando o siguiendo un patrón rítmico o temático, etc.; aquí eres tú quien establece la estructura, sobre todo pensando en que la persona lectora acabará usando la tecnología en su experiencia de lectura. Eso mediatiza la escritura de los versos. Esa «jaula formal» te lleva a otros lugares creativos, siguiendo la máxima de Igor Stravinsky: «Cuanto más me limito, más me libero». Igual que en la poesía ortodoxa.
En este caso, por cada poema digital hay una idea inicial que ha de nacer impregnada, mediatizada por la tecnología. A partir de ahí, hay que crear el algoritmo de lectura o visualización final del poema y, en último lugar (o en paralelo), escribir los versos de la obra.
Hoy, tras la escritura de varios poemas digitales y después de varios años en los que no terminaba de ver la manera de publicar mi obra, comparto por fin el primero de estos artefactos digitales, como los bauticé en su momento: el que dio origen a todo lo que vino después, «Soneto dicotómico de la nada y el todo».


